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Incomparable

      Sólo imagínate la mujer más puta y guarra que puedas, pero que delante de los demás te haga quedar bien ya sea de día o de noche y deje admirados a todos por inteligente, por bonita, por elegante y por ubicada, que sabe qué decir y qué vestir, delicadamente cuando la situación lo requiere o moderna y casual, según las circunstancias. Una chica piola, mordaz y muy intuitiva, con eso que llaman inteligencia emocional . Con la ternura de una madre en los momentos en que estás acongojado pero en otras ocasiones mostrándose necesitada, débil, sensible, vulnerable, requiriendo así la protección que tanto bien les hace a nuestras autoestimas de varones. Esa sería la mujer perfecta, ¿No? Sólo le faltaría convertirse en pizza, cerveza y cigarrillos luego del amor. Era aún mejor: era capaz de compartir momentos así. Aceptaba una copa de vino fino o de champagne – y lo hacía con altura, sólo Chandon – como también un pancho con gaseosa o tan sólo un vaso de agua. Como la canc...
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En las buenas y en las malas

Considero un verdadero/a amigo/a al que no desaparece cuando echa buena. El viajar, como el poseer dinero, amplía las expectativas de la gente, como dijo Will Smith: "el dinero no hace corrupta a la gente, sólo la potencia". Si me preguntan qué haría con diez mil dólares daré una respuesta, y si me preguntan qué haría con dos o tres mil millones de dólares, probablemente, otra, que exprese lo que realmente deseo pues parto de la base de no poseer ninguna limitación. Hacer un viaje también abre nuestros horizontes y si nos conformábamos con menos, luego de viajar ya somos más exigentes porque vemos la posibilidad cierta de hacer lo que realmente nos gusta o deseamos. Así, una persona sin expectativas es una persona generosa por obligación. Pasar necesidades desnuda nuestra vileza, pero la buena posición económica desnuda nuestro egoísmo, nuestra falta de generosidad. Estoy con aquél porque es el único que me da bola, pero si gano popularidad me acerco a ese con quien realmente...

Mi amigo perro timador

Los cuatro perros jugaban al Poker y uno de ellos era el tramposo. Me dijo "tengo una trampa genial: en un momento del juego, cuando nadie se da cuenta, tres espejos detrás de cada uno de mis contrincantes se descubren, y puedo ver sus colas moverse cuando tienen buenas cartas." - Pero, pero, escúchame Alfredo, ¿No es mejor que los espejos estén colocados de modo tal que puedas ver sus cartas directamente en lugar de sus colas y sacar conclusiones con margen de error? - dije. - No - me contestó -, es más exacto y más preciso lo de ver las colas, porque no importa las cosas que el vecino tiene si no cómo las percibe él. En resumen, no importan las realidades sino las creencias. No me importa lo que hay en sus patas - dijo acordándose de que eras un perro - sino lo que hay en sus mentes.

Cómo compatibilizar los valores norteamericanos con una moral más alta.

En los Estados Unidos, según Hollywood, uno de los mayores insultos que uno puede recibir es el de  perdedor. Ahora bien, esto tiene sentido si todos persiguen el mismo fin. Un negocio es un intercambio entre dos entidades en donde cada uno obtiene lo que desea o necesita. A veces se habla de un "mal negocio", pero eso es relativo. Depende de los valores de ese momento, los valores de mercado, pero lo que quiero decir es que en un negocio entre dos partes cada quien recibe lo que anda buscando. Ahora bien Lo peor es ser un perdedor, piensan los norteamericanos, pero ocurre que no todos pueden ganar; en cualquier deporte uno de los dos tiene que perder a menos que sea un empate pero en un campeonato hay un solo campeón y todos los demás pierden. Y no hablemos de los casos de la lotería donde hay un ganador por cada cientos de miles de perdedores. Entonces ¿dónde está el truco? El truco está en no ambicionar todos lo mismo como en los negocios: el que vende quiere dinero y el q...

Algo de poesía

Cuando era jóven y pobre, me quedaba frente a las vidrieras de las joyerías envidiando a quienes entraban y gastaban dinero útil para cubrir necesidades, en meros adornos que yo no podía comprar a mi amada. Hoy, viejo y con fortuna, envidio a los que miran anhelantes e impotentes esas vidrieras, ya que tienen en quién pensar y por quién sufrir aquélla a mis actuales ojos insignificante frustración que otrora sufrí.

Si yo fuera presidente o Cómo lograr una sociedad moral

Si yo fuera presidente, haría la cuenta de qué % de un sueldo debe insumir cada cosa: alimentos, insumos de limpieza, vestimenta, servicios - convengamos que servicios hay esenciales y suntuarios, y que la energía eléctrica, el gas, el transporte y hoy día, siglo XXI hasta internet, ni hablar del agua SON SERVICIOS ESENCIALES - , y sentaría en una mesa a sindicalistas y representantes de cada sector, industriales, agro, etc, y les diría: vean cómo hacen para respetar estos porcentajes. Y que se descornen entre ellos para llegar a un acuerdo ya sea subiendo los salarios o bajando los precios. Pero lo importante es que a cualquier trabajador le tiene que alcanzar el sueldo para vivir, no simplemente sobrevivir porque una vez que paga alimentos y servicios esenciales - ni hablar si tiene que alquilar - no le alcanza para más nada. Eso haría. La reunión no termina y nadie se retira hasta que no quede acordado esto. Es más, transmitiría en vivo y en directo esta discusión para que tod...