En los Estados Unidos, según Hollywood, uno de los mayores insultos que uno puede recibir es el de perdedor. Ahora bien, esto tiene sentido si todos persiguen el mismo fin. Un negocio es un intercambio entre dos entidades en donde cada uno obtiene lo que desea o necesita. A veces se habla de un "mal negocio", pero eso es relativo. Depende de los valores de ese momento, los valores de mercado, pero lo que quiero decir es que en un negocio entre dos partes cada quien recibe lo que anda buscando. Ahora bien Lo peor es ser un perdedor, piensan los norteamericanos, pero ocurre que no todos pueden ganar; en cualquier deporte uno de los dos tiene que perder a menos que sea un empate pero en un campeonato hay un solo campeón y todos los demás pierden. Y no hablemos de los casos de la lotería donde hay un ganador por cada cientos de miles de perdedores. Entonces ¿dónde está el truco? El truco está en no ambicionar todos lo mismo como en los negocios: el que vende quiere dinero y el que compra quiere el producto y cada uno se lleva lo que andaba buscando. Entonces si yo busco algo distinto a lo que buscan otros, ellos pueden ganar y yo también puedo ganar. Y siempre me queda el consuelo o el recurso de que "a veces se gana y aveces se aprende".
Sólo imagínate la mujer más puta y guarra que puedas, pero que delante de los demás te haga quedar bien ya sea de día o de noche y deje admirados a todos por inteligente, por bonita, por elegante y por ubicada, que sabe qué decir y qué vestir, delicadamente cuando la situación lo requiere o moderna y casual, según las circunstancias. Una chica piola, mordaz y muy intuitiva, con eso que llaman inteligencia emocional . Con la ternura de una madre en los momentos en que estás acongojado pero en otras ocasiones mostrándose necesitada, débil, sensible, vulnerable, requiriendo así la protección que tanto bien les hace a nuestras autoestimas de varones. Esa sería la mujer perfecta, ¿No? Sólo le faltaría convertirse en pizza, cerveza y cigarrillos luego del amor. Era aún mejor: era capaz de compartir momentos así. Aceptaba una copa de vino fino o de champagne – y lo hacía con altura, sólo Chandon – como también un pancho con gaseosa o tan sólo un vaso de agua. Como la canc...
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